jueves, 17 de febrero de 2011

Frases

Crucé la calle, ella estaba justo enfrente. Su imagen me vino hoy a la mente cuando desperté al alba. 
Recuerdo que hace unos días me hicieron un comunicado, ella ya no estaba aquí ni en ningún otro lugar; las noticias me resultaron tan ridículas como increíbles, sin embargo, yo sentía que algo no estaba bien. Ese día la llamé, pero nadie respondió, volví a llamar pero no tenía sentido, hacía días que la vi bajando a ese gran agujero en la tierra, con su cama de madera y con los ojos cerrados; fue un día triste. 
Hoy, salí rumbo al trabajo como de costumbre, corrí pues el camión me dejaba y ya era tarde, pasaron unas cuantas calles y bajé. Disponía a entrar al edificio cuando la vi, así que crucé la calle, ella estaba justo enfrente
Una vez que estuve del otro lado de la acera cerré los ojos y solté una lágrima, ella no estaba ahí, ella solo no estaba, ella solo no respiraba, ella solo no existía, ella solo había muerto.


Gracias a mi monero que me dio la inspiración.

martes, 8 de febrero de 2011

Llora y Añora


Me hice un tatuaje con tu nombre
       Con un viejo hechicero
Él se rehusaba a hacérmelo, porque creía que no era correcto
Le insistí mucho hasta que me dijo
“¿estás segura de que es el amor de tu vida?”
Le dije “es el verdadero”
Con un gesto inseguro, procedió a efectuar el hecho
Y en cuanto la tinta tocó mi piel
Algo mágico sucedió
Tu nombre se aclaraba, poco a poco y con más ganas
Se escribió solito
Sin la tinta y        sin el viejo hechicero
“¿qué está pasando?” dije asombrada
“Es tu amor niña”, me contestó aquel sujeto
“Su amor es tan honesto, que no necesitan nada para plasmarlo
Con la magia de sus sentimientos, se han unido en alma”
“¡Gracias!” le abracé con firmeza
Pues estaba segura, que lo que me dijo era una promesa
Pasé toda la tarde buscándote
Para contarte mi suceso
Y por más que llamé
Tu persona estaba de paseo
No te hallé en ningún lado
Creí que te habías ido
Pero miraba mi tatuaje
Y recordaba lo prometido

Llegué a mi casa ya en la noche
Mire mi cama y me dispuse de ella sin reproche
Mi tatuaje brillaba aún sin la luna
Y en el claro de mi alma bailaba mi corazón con dulzura

Cuando desperté supe que había pasado algo de inmediato
Pues mi cama estaba sucia
Por el tiempo
Y por la vida
Hacía días que dormía desde mi encuentro con         el viejo hechicero
Miré mi tatuaje y ahí estaba, sonriendo
Le sonreí y me paré con un solo pensamiento
Me miré al espejo mientras le susurraba al viento
“tiene que estar conmigo, tiene que llenarme este vacío”
¡Cual vacío! Si tu amor me llenaba
Me reí a carcajadas
Permití que la vida se me escapara una hora
Y cuando estuve lista salí a tu encuentro

La vida giraba a mí alrededor
Mientras contemplaba la calle
¡Ahí estabas! Era el momento
“¡Amor!” te grité y corrí para llegar a tu lado
¡Amor! Fue lo que se quebró en ese momento
En el momento en que vi al viejo hechicero
“¿estás segura de que es el amor de tu vida?”
Eso me había dicho
Y ¡oh! Sorpresa yo no sabía lo que veía
“Amor” y mi voz se quebró en llanto
Porque mis ojos te vieron en tu beso y lo disfrutabas tanto
Aquella chica de la cual no sabía nada
Ahora usurpaba tu boca, tu cuerpo y tus brazos
“Amor” te dije y te soltaste de ella de un salto
“Sólo espero que me perdones” fue tu reacción ante mi lloro
“Amor” dije y aquella lágrima salió deslizándose
Llegó a mi mano y sonó
Sonó
Si, sonó
Porque el tatuaje estaba borrado
Porque la magia de tu amor se había consumado
“¿desde hace cuanto?” te pregunté
“Desde que decidí que no eras lo que buscaba” me dijiste

“Mentiroso” grité

Pero no te dije a ti
Señalé          al viejo hechicero
De los 2 él fue el que me hirió más
Porque me dijo que nuestro amor era tan real que no se necesitaba plasmar
Me hizo creer que realmente me amabas, cuando no era cierto
           Mentiroso viejo hechicero

Regresé a casa
A cama
Dormí otro tanto de tiempo

Desperté y ya no estabas
Tu sepulcro se alzaba frente al mar
Qué curioso, yo no puedo ir al mar
El sol me lastima y me consume
Qué curioso que no pueda visitarte

Me senté en el lugar de tu traición hace ya tantos años
Y aquel con su túnica morada me hizo compañía
“Moriste de amor hace ya varios años”
“¿y él de que lo hizo?”
“Natural por supuesto”
“¿Fue feliz?” se me escapó la pregunta
“Como nunca lo pudo haber imaginado” me dijo mirando hacia el horizonte
“Se quedó con ella y le dio familia, tuvo un gran trabajo y unas excelentes vacaciones,
Fue un hombre reconocido dentro de su área de trabajo, sus últimos años los pasó a su lado,
Ella le dio noches interminables, placeres insaciables, felicidad incontenida, alegrías inalcanzables”
Muy muda fue mi respuesta

Hasta que volví a herirme

“¿Y yo?”
“A ti no te quiso olvidar, intentó encontrarte para que lo perdonaras, pero ya era tarde,
Por muchas noches le rogó a aquel en quien tú creías, que te pudiera hallar para poder descansar,
Hasta que una noche
Creyó que habían pasado demasiadas noches en vela por tu causa,
Así que cortó una rosa
Salió al jardín
Y con toda la fuerza de su espíritu
Se prometió a sí mismo que era el momento de olvidar
Y lo logró.
Te olvidó
Lo siento mucho”

Muy muda

Hasta


“Dime         viejo hechicero
¿Porque yo no me puedo ir?”
“Porque tu moriste por causas humanas y no mortales”

 “A que no es lo mismo”

“A que no es lo mismo”

Hoy he llegado a tu jardín
Recogí esa puta rosa que habías arrojado
¡Me vale madres tu promesa!
Me heriste y ojalá siempre te haya lastimado
Porque tú ya te has ido
Y a mí me dejaste en el mismo infierno
Tu recuerdo me hace tanto daño
Porque hace años me heriste
Ojalá y nunca halles el descanso eterno


Dormí 2 días con sus noches
Desperté y la puta rosa seguía ante mis ojos
Tan fresca como la que usurpó mi lugar
La agarré
La olí
La abracé
Miré el cielo
Y te susurré
“Estés en donde estés
Nunca olvides
Que te quiero mucho, mucho, mucho…”


Sé que mi mensaje te llegó
Sin tinta
Sólo con         el viejo hechicero.

jueves, 27 de enero de 2011

Memorial


Ese día fuimos al cine. Antes, me habías llamado y quedamos en ir. Realmente yo no quería asistir pero tampoco quería quedarme. Llegaste por mí al trabajo completamente mojado, estaba lloviendo como si fuera a caer un diluvio; nos saludamos furtivamente y corrimos al auto. Miré el pavimento, cada vez se encharcaba más, sin quitarle la vista te dije que manejaras con cuidado porque podría ser peligroso debido al estado de las calles. Me dijiste un “de acuerdo” y no volvimos a hablar hasta que estábamos en la taquilla del cine. No recuerdo que película vimos, ni siquiera sé cuánto duró, en la sala veía la pantalla y a veces el helado que compramos. Sólo una vez te volteé a ver y tú estabas absorto en la película, con los ojos fijos en la pantalla. De pronto todo se puso negro y después se prendieron las luces, salimos y tú ibas enfrente de mí. Afuera miré el reloj y mientras lo contemplaba te pregunté si querías ir a comer a mi casa, aceptaste y fuimos al carro. La lluvia había parado pero el asfalto seguía inundado, esta vez no hizo falta que te dijera que tuvieras cuidado.

Dormitaba cuando paraste, mi casa se alzaba ante nosotros y yo salí para abrir las cerraduras en lo que tú le activabas la alarma al auto. Adentro, te pedí que te sentaras mientras yo cocinaban, así lo hiciste y después de un tiempo nos sentamos. Recuerdo que hablamos sobre comics, creo que reí en algún momento pero siempre tuve la vista en el plato. Terminamos de comer y recogí la mesa en lo que tú mirabas tu reloj. Regresé al comedor paseando la mirada en el suelo, suspiraste y anunciaste que te ibas, “¡claro!” te dije y te acompañé a la salida.

Salimos y nos quedamos en el umbral de la puerta, frente a frente; volteé a verte a la cara para despedirnos y cuando tus ojos sostuvieron los míos, me quedé helada: en ese momento fue cuando noté que en todo el día nunca nos habíamos visto a los ojos, y ahora, esos ojos me estaban capturando y me invitaban a entrar; me sumergí en ellos y lo vi, vi todo, y ese todo era… nada, ya no había nada, la nada era el todo. Salí de tus ojos y supe que tú también te habías metido en los míos, y que habías visto lo mismo. Las lágrimas se agolparon en mis párpados y sin bajarte la vista te dije “Se acabó ¿verdad?”, “Sí”, me dijiste y vi las mismas lágrimas que yo tenía, en tus ojos. Bajaste la mirada. Recuerdo que dolió.

              El último día que te vi fue en el aeropuerto, te ibas a trabajar a otro país, te deseé suerte después de abrazarte y tú me agradeciste, abordaste el avión y desapareciste. Ya había pasado un año desde aquel día en que me perdí en tus ojos; los meses siguientes nos la pasamos organizando nuestras cosas y cada quien tomó un camino diferente. Sufrí y me dolió mucho pero, ¿qué hacer cuando ya no había nada de qué hablar?, ¿qué hacer cuando toda la comunicación se reducía a “hola”?. Te recuerdo como aquel día en que fuimos sinceros con sólo vernos, recuerdo como nos conectamos sólo para separarnos, recuerdo, recuerdo…

martes, 3 de agosto de 2010

Yo... (¿quién?)

Si me describiera jamás creerías mi existencia; los que me conocen me describen con un "es ella y solo ella". Te invito a que me conozcas y por un momento puedas sentir lo que yo vivo día tras día. Estoy en desacuerdo con muchas cosas pero no suelo quejarme de ellas a menos que me afecten directamente. Este blog se llama Smirsensmirsens land porque así está titulado mi mundo, no vale la pena explicar el porqué, solo entiéndelo y vive tu propio mundo, ¡es genial no creer en la humanidad y que ellos si crean en ti! Me autonombro "loca" y eso es perfecto, solo dale un nombre a tu mundo y yo te acompañaré a él. Aquí les traeré restos de Smirsenmirsen land, si quieren ir allá, solo busquen la puerta indicada, puede ser la de un jardín o puede ser la puerta que está justo detrás tuyo...